martes, 10 de noviembre de 2009

Tarta, guera y pecas.


No me da tanta pinche peca para darte vacaciones. La inglesa tiene una caída de pelo perfecto. Unas pompas lindísimas de cerca y de lejos. Tiene pecas hasta atrás de las orejas que no sirven de mediadoras con tu nombre, al que sigo mentándole la madre.
Entre peca y peca encuentro tu cuerpo. Imagino la sensación de tu mano, del sentido de tus brazos que arriba de los míos no se quejan mientras mis dedos van entrando en tu cintura.

Luego pienso si yo hiciera.
¡Si yo nada! Trato de encontrar el gusto a tanta pinche peca. No pido mucho, aunque mataría por unos besos en la madrugada. Aunque luego vuelvo a pensar y cuando estoy pensando en pedir un poco más, un acento británico, pregunta: what do you mean with...? yo regreso la mirada a la tarta de chocolate blanco con frambuesas.

Todo en exceso es malo, hasta tanta peca en las que te reflejas.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Un cuento sin huesos


Algo me quedó claro, dos mil veces para pensarte son muchas. Tantas que recordé chicles rojos, Bubli Bubli, para pagar en Starbucks, que Mónica Naranjo escribió Mal Herido, de Magneto.
Que tu nombre no es un accidente.
No es externo a nada. Quiero escribir de la sopa de coco con langostinos del domingo. Del pinche frío parisino, pero tu nombre no es un accidente, ni tus ojos, ni el sonido de todas tus sonrisas.

Quiero escribir de lo mal que me siento, de que a mi edad he tenido dudas, preguntas, todo tipo de resbalones. Pero escribo tu nombre, que no es un accidente. En medio del día o en medio de la noche. Después de las dos mil veces que te pienso, que ya quedamos son muchas, escribo tu nombre. Me desespero porque quiero que me lea un público que no tengo. Yo no dejo de typear y borro y mezclo tu nombre con el esqueleto de un cuento que no tiene huesos.

Otra. Otra. Otra. Otra. Otra y otra vez: tu nombre, ya sin mayúsculas, sin ganas de decirlo, me peleo con las letras de tu nombre, que con tu voz, se burla mientras yo le mento la madre.

Tu nombre que es real y grosero.
Tu nombre que no es un accidente.
Tu nombre. Una línea negra en medio de un cuento sin huesos.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Dos mil veces, mas o menos.



Puedo pensar en ti dos mil veces al día, y dos mil veces me daría cuenta que no estas aquí, pero de eso vivo: de imaginar. De pensar y repensar. Hoy me dolió la cabeza y casi siempre esas dos mil veces están mientras espero. Mi mama decía que a los niños no les puede doler nada y que los grandes nunca se aburren.

Me estas convirtiendo en un adulto.

Que cuando se calla te piensa hasta dos mil veces. Las primeras son memorias inventadas de cuando pides que me quede.
Las que siguen, son de tu boca, a la que ya le puse color y peso. Luego pienso en lo que todos pensamos y prefiero aburrirme que pensarlo. Te pienso en los balcones, en las paradas de la línea verde del metro.
Al final te pienso en el sexo y cuando se me olvida o me pongo colorado. Así, sin más ni más, te pienso dos mil veces. A veces mas. A veces menos.

Quiero que el mundo se entere. Pienso que te pienso, y ahí mi dolor de cabeza toma fuerza, escala entre tus labios y tu lengua, y entre tantas ideas que se convirtieron en escalones para unas punzadas que llevan ritmo de una música que conozco y me aburre, es un dolor sin chiste, predecible como las dos mil veces que tanto te pienso.
Te pienso dos mil veces, más o menos, es lo mismo.

Pienso en ti con todas mis fuerzas.
Te pienso. Te re pienso. Te vivo. Te revivo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Una minuscula parte del blog.

Tus labios
son lineas artificiales de luz
donde no brilla nada.
Donde no encuentro mi nombre
y ninguna de mis palabras.

Tus labios son el espacio,
entre espacio y espacio.
Tus labios, portada de libro.
indice de besos marcados.


Son el color de tu todo.
Tus labios,
color bronce tallado.
Tu eres toda tus labios.

viernes, 30 de octubre de 2009

Recompensa por un Moleskine



Vine a Paris a tomar mojitos con Perrier. A extrañar a una Isla en el Caribe. Vine para aprender a bailar merengue y conocer la diferencia entre batacha salsa y cumbia. Este no es el Paris de Rivas Mercado aquí ya no importan las muertes en las iglesias.
Es un Paris tuyo y mío, que dormimos juntos desde tan lejos. Es un Paris donde ayer comí tacos de papa con chorizo. Una ciudad de escala, llena de cuadros de personas que todavía no entiendo. Tiene un metro lleno de mujeres enamoradas. Es un Paris kazajo desde finales del 91. Es eterno.
Es un Paris londinense, hay niebla hasta en la punta blanca de mis tenis, que como son de tela no calientan un carajo.
No es el Paris de Hemingway porque la gente baila a Willy Colon en el salón donde el boceteaba.
Es un Paris tuyo y mío.
A 17 km del centro tiene más de trescientos espejos uniendo a la paz y a la guerra.
Es una ciudad llena de banderas, de recuerdos de patria. Donde el Moleskine tiene un espacio en blanco para que le pongas precio a su recompensa. Es un Paris que desde Les Invalides está hecho para siempre y desde el Sena el agua del Atlántico me llama.
Es impresionista aunque Proust este muerto. Es de balcones como el de Manet; de calles largas como el de Rilke. Es absurdo con o sin Sartre.
Es una ciudad que se necesita olvidar? No me hagan caso leí la pregunta en una revista.
Hay que traer una bufanda y mas de una sudadera, la mía ya tiene una mancha enorme de vainilla.
Es un Paris tuyo y mío.
Es un Paris que no conozco, ni me conoce. Es un Paris que no me necesita. No es ni cerca la ciudad que Baudelaire escribió, se ha de estar re chamuscando de coraje en uno de los círculos del infierno.
Aquí Nietzsche sigue siendo ídolo literario y un alemán desquiciado.

Es Paris con tu cuerpo completo, con tus besos quejumbrosos.

sábado, 24 de octubre de 2009

Rue Nicolo 2009


El vuelo se hace el doble de largo cuando el Cibernético es tu compañero de asiento, cuando se para cada media hora hacer pipi y tú no puedes hacerle jetas. Quien iba a pensar que el rudo de rudos y madreador de pseuodiputados iba a tener vejiga de quinceañera en plena fiesta. Trae el pelo recogido con una cola de caballo. No trae ni el pupilente mágico, ni sus botas llenas de broches y chingaderas.
Yo pienso en ti con todas mis fuerzas . Mientras que Octavio López Arreola , (leí su nombre en la forma migratoria) le narra con todo y cicatrices sus mas fieras peleas a una de las aerohermosas.
Me duele de los hombros hasta la punta de las uñas que no me he cortado. Eso sin ningún intento de, hurracarrana, candado invertido o quebradora. Llevo mucho tiempo en la misma posición súper incomodo, no me acuerdo de tan mal viaje cuando vine por primera vez a Europa. Pienso en lo mucho que he cambiado, y mi alma, que mas que ser libre es libertina, se me arruga hasta las piernas.
El tiempo en el avión termina y esas diez horas son mucho más largas que todo el tiempo que he pasado contigo. El frio de Paris hace que me entren recuerdos que creí se habían quedados estancados entre el cuello y la cabeza.
Este es otro Paris diferente al de Cortázar, al de Munch, al de Rivas Mercado. No sé si en esos tiempos la gente tampoco sonreía ; pero no había que echarle un euro al carrito del súper ni tampoco había Oranginas .

Este es un Paris tuyo y mío.

viernes, 23 de octubre de 2009

paris paris paris

que pasa con el color de tus ojos.
con tu risa, que ni tu entiendes.
que pasa con el color de tus ojos
y tus uñas y tus besos
que no existen.