
Vine a Paris a tomar mojitos con Perrier. A extrañar a una Isla en el Caribe. Vine para aprender a bailar merengue y conocer la diferencia entre batacha salsa y cumbia. Este no es el Paris de Rivas Mercado aquí ya no importan las muertes en las iglesias.
Es un Paris tuyo y mío, que dormimos juntos desde tan lejos. Es un Paris donde ayer comí tacos de papa con chorizo. Una ciudad de escala, llena de cuadros de personas que todavía no entiendo. Tiene un metro lleno de mujeres enamoradas. Es un Paris kazajo desde finales del 91. Es eterno.
Es un Paris londinense, hay niebla hasta en la punta blanca de mis tenis, que como son de tela no calientan un carajo.
No es el Paris de Hemingway porque la gente baila a Willy Colon en el salón donde el boceteaba.
Es un Paris tuyo y mío.
A 17 km del centro tiene más de trescientos espejos uniendo a la paz y a la guerra.
Es una ciudad llena de banderas, de recuerdos de patria. Donde el Moleskine tiene un espacio en blanco para que le pongas precio a su recompensa. Es un Paris que desde Les Invalides está hecho para siempre y desde el Sena el agua del Atlántico me llama.
Es impresionista aunque Proust este muerto. Es de balcones como el de Manet; de calles largas como el de Rilke. Es absurdo con o sin Sartre.
Es una ciudad que se necesita olvidar? No me hagan caso leí la pregunta en una revista.
Hay que traer una bufanda y mas de una sudadera, la mía ya tiene una mancha enorme de vainilla.
Es un Paris tuyo y mío.
Es un Paris que no conozco, ni me conoce. Es un Paris que no me necesita. No es ni cerca la ciudad que Baudelaire escribió, se ha de estar re chamuscando de coraje en uno de los círculos del infierno.
Aquí Nietzsche sigue siendo ídolo literario y un alemán desquiciado.
Es Paris con tu cuerpo completo, con tus besos quejumbrosos.